|
Página 1 de 6 Capítulo 1Salutación
1:1 Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo
y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos),
1:2 y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de
Galacia:
1:3 Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor
Jesucristo,
1:4 el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos
del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
1:5 a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
No hay otro evangelio
1:6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del
que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
1:7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren
pervertir el evangelio de Cristo.
1:8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare
otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
1:9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno
os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
1:10 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios?
¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara
a los hombres, no sería siervo de Cristo.
El ministerio de Pablo
1:11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí,
no es según hombre;
1:12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno,
sino por revelación de Jesucristo.
1:13 Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro
tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia
de Dios, y la asolaba;
1:14 y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos
en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones
de mis padres.
1:15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el
vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,
1:16 revelar a su Hijo en mí,
para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida
con carne y sangre,
1:17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles
antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.
1:18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén
para ver a Pedro, y permanecí con él quince días;
1:19 pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino
a Jacobo el hermano del Señor.
1:20 En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no
miento.
1:21 Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia,
1:22 y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en
Cristo;
1:23 solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía,
ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba.
1:24 Y glorificaban a Dios en mí.
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 Siguiente > Final >> |