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Página 1 de 16 Capítulo 1Predicación de Juan el Bautista
1:1 Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de
Dios.
1:2 Como está escrito en Isaías el profeta:
He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz,
El cual preparará tu camino delante de ti.
1:3 Voz del que clama en el desierto:
Preparad el camino del Señor;
Enderezad sus sendas.
1:4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento
para perdón de pecados.
1:5 Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos
los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río
Jordán, confesando sus pecados.
1:6 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto
de cuero alrededor de sus lomos;
y comía langostas y miel silvestre.
1:7 Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más
poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de
su calzado.
1:8 Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará
con Espíritu Santo.
El bautismo de Jesús
1:9 Aconteció en aquellos días, que
Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el
Jordán.
1:10 Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos,
y al Espíritu como paloma que descendía sobre él.
1:11 Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres
mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.
Tentación de Jesús
1:12 Y luego el Espíritu le impulsó al desierto.
1:13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era
tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles
le servían.
Jesús principia su ministerio
1:14 Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea
predicando el evangelio del reino de Dios,
1:15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el
reino de Dios
se ha acercado; arrepentíos,
y creed en el evangelio.
Jesús llama a cuatro pescadores
1:16 Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés
su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.
1:17 Y les dijo Jesús: Venid en pos de
mí, y haré que seáis pescadores de hombres.
1:18 Y dejando luego sus redes, le siguieron.
1:19 Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo
hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca,
que remendaban las redes.
1:20 Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca
con los jornaleros, le siguieron.
Un hombre que tenía un espíritu inmundo
1:21 Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando
en la sinagoga, enseñaba.
1:22 Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como
quien tiene autoridad, y no como los escribas.
1:23 Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu
inmundo, que dio voces,
1:24 diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesús
nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres,
el Santo de Dios.
1:25 Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate,
y sal de él!
1:26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia,
y clamando a gran voz, salió de él.
1:27 Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre
sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva
doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos,
y le obedecen?
1:28 Y muy pronto se difundió su fama por toda la provincia
alrededor de Galilea.
Jesús sana a la suegra de Pedro
1:29 Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés,
con Jacobo y Juan.
1:30 Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida
le hablaron de ella.
1:31 Entonces él se acercó, y la tomó de la mano
y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella
les servía.
Muchos sanados al ponerse el sol
1:32 Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron
todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados;
1:33 y toda la ciudad se agolpó a la puerta.
1:34 Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades,
y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios,
porque le conocían.
Jesús recorre Galilea predicando
1:35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy
oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
1:36 Y le buscó Simón, y los que con él estaban;
1:37 y hallándole, le dijeron: Todos te buscan.
1:38 El les dijo: Vamos a los lugares vecinos,
para que predique también allí; porque para esto he venido.
1:39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba
fuera los demonios.
Jesús sana a un leproso
1:40 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla,
le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
1:41 Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió
la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé
limpio.
1:42 Y así que él hubo hablado, al instante la lepra
se fue de aquél, y quedó limpio.
1:43 Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió
luego,
1:44 y le dijo: Mira, no digas a nadie nada,
sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación
lo que Moisés mandó,
para testimonio a ellos.
1:45 Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar
el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente
en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían
a él de todas partes.
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