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Página 1 de 3 Capítulo 1Devastación de la tierra por la langosta
1:1 Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.
1:2 Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la
tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días
de vuestros padres?
1:3 De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus
hijos, y sus hijos a la otra generación.
1:4 Lo que quedó de la oruga comió el saltón,
y lo que quedó del saltón comió el revoltón;
y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.
1:5 Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis
vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
1:6 Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus
dientes son dientes de león,
y sus muelas, muelas de león.
1:7 Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la
desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas.
1:8 Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de
su juventud.
1:9 Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la
libación; los sacerdotes ministros de Jehová están
de duelo.
1:10 El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque
el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite.
1:11 Confundíos, labradores; gemid, viñeros, por el trigo
y la cebada, porque se perdió la mies del campo.
1:12 La vid está seca, y pereció la higuera; el granado
también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo
se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los
hombres.
1:13 Ceñíos y lamentad, sacerdotes; gemid, ministros
del altar; venid, dormid en cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada
es de la casa de vuestro Dios la ofrenda y la libación.
1:14 Proclamad ayuno, convocad a asamblea; congregad a los ancianos
y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro
Dios, y clamad a Jehová.
1:15 ¡Ay del día! porque cercano está el día
de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.
1:16 ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos,
la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios?
1:17 El grano se pudrió debajo de los terrones, los graneros
fueron asolados, los alfolíes destruidos; porque se secó
el trigo.
1:18 ¡Cómo gimieron las bestias! ¡cuán turbados
anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! También
fueron asolados los rebaños de las ovejas.
1:19 A ti, oh Jehová, clamaré; porque fuego consumió
los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles
del campo.
1:20 Las bestias del campo bramarán también a ti, porque
se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderas
del desierto.
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